Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en España disminuyeron un 17,9 % en 2020 respecto al año anterior, un “desplome histórico” debido a “la catástrofe de la COVID-19 y la paralización de la economía” de acuerdo con un informe del Observatorio de la Sostenibilidad (OS).

El documento compara los datos con los años precedentes y certifica así “la mayor disminución de emisiones nunca registrad”, que es “lo mismo que sucedió con el PIB, el empleo y el aumento de la deuda pública, por poner algunos ejemplos”, y puntualiza que el sector donde más disminuyeron las emisiones fue el del transporte por carretera, con un 17,5 %.

 

Comparativas

Además, compara los datos con los de años precedentes y certifica que “después de la disminución de 2018, 2019 y 2020” cayeron un 11 % respecto del año base de 1990 y un 42 % respecto a 2005.

Así, las emisiones de GEI en 1990 alcanzaron los 290 millones de toneladas de CO2 equivalentes, las de 2005 llegaron a 442 millones y las de 2020 se redujeron a 258 millones, con datos preliminares.

Las emisiones sujetas al conocido como Comercio Europeo de Emisiones (ETS por sus siglas en inglés) fueron el 36,4 % del total mientras los sectores difusos -los no sometidos a este comercio y por tanto con un uso menos intensivo de la energía- alcanzaron el 61 %.

 

Causas

Entre las causas de esta caída figura la disminución de la quema de carbón -un “factor determinante”- para generación eléctrica en un 55 %, tanto en porcentaje como en GWh, y la reducción del consumo de gas natural en las centrales de ciclo combinado en un 25 %.

El consumo de petróleo también descendió el año pasado en un 18,5 % y el de gas natural, en un 9,8 %, según el análisis del OS.

Por contra, la producción fotovoltaica se incrementó en un 68 %, la hidráulica en un 23 % y la eólica en un 1,8 %: sólo esta última evitó la emisión de 29 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2020.

 

Recomendaciones

Con estos datos, el documento del OS plantea “aumentar la ambición de los objetivos de reducción de la nueva Ley de Cambio Climático” así como la revisión de “los procesos de decisión para lograr una descarbonización estructural y no coyuntural”.

También recomienda “potenciar la energía fotovoltaica en tejados en pequeñas instalaciones y naves industriales” así como aprovechar “la magnífica oportunidad de los fondos Next Generation para finalmente descarbonizar la economía” y conseguir una “recuperación verde baja en carbono”.

 

Fuente: EFEverde